La Latina, Beatriz Galindo


Monumento en Madrid a La Latina

Hablar de La Latina es hablar de Beatriz Galindo; una dama, cortesana de Isabel La Católica (siglos XIV y XV), que consiguió en fechas tempranas lo que anhelaban activistas feministas desde finales del siglo XIX: desempeñar tareas de alta responsabilidad intelectual y política que se se reservaban en exclusiva a los hombres.

Beatriz Galindo, la Latina

 

En el siglo XV no existía esa lucha de la mujer por la igualdad, en realidad no había conciencia de esa aspiración. El papel femenino en la sociedad estaba completamente supeditado al protagonismo del hombre. Las excepciones en el poder, las reinas, lo eran por cuestiones de cuna, una reina era en teoría superior a cualquier hombre; sin embargo, su condición de dama hacía cuestionar su capacidad como gobernante mucho más que si hubiese sido varón.

Le ocurrió a la inglesa Isabel I y le pasó a nuestra primera Isabel, que en el matrimonio con el príncipe aragonés Fernando, hubo mucho de constatación de su habilidad (y derecho) para el gobierno y sometimiento de la masculina nobleza peninsular. En 1486, cuando Beatriz Galindo se disponía a entrar en un convento para convertirse en monja, único oficio “cualificado” al que una dama podía aspirar en la época, la reina Isabel, sabedora de sus conocimientos profundos del latín, mandó traerla a la corte, para ser su preceptora y enseñarle la lengua culta.

Desafiando su condición de mujer

 

La fecha de nacimiento de La Latina se data hacia 1465. De familia hidalga venida a menos, como muchas en el siglo en el que se culminaba la reconquista, fue elegida por ser la menor de varias hermanas para hacerse novicia. Se le preparó para ello enseñándole algunas nociones de la lengua eclesiástica, el latín, y no podía estar en mejor sitio para tal menester. Nació en Salamanca y allí, en las recientes aulas de la universidad salmantina, fue adquiriendo tan notorio nivel en la lengua clásica que con sólo 15 años ya era conocida por todo el reino como La Latina.

Esa fama, como ya sabemos, llegó hasta la reina católica, que se la arrebató a la Iglesia y ya en la Corte no sólo fue profesora de latín de Isabel I, también los cronistas de la época la señalan como consejera, camarera (ayudante de cámara) y mujer de toda confianza de la soberana.

Irlanda, la tierra de más escritores por metro cuadro


James Joyce

El "Ulises" de James Joyce (novela publicada en 1922) es como la "Odisea" de Homero (poema canto se estima entre el VIII y VII a. de C.), una obra fundamental que trasciende su tiempo. Es solamente un ejemplo del desproporcionado peso de la literatura irlandesa en la cultura occidental si lo comparamos con su tamaño como país. La isla celta ha cantado sus prosas y sus versos por todo el mundo, ya que el irlandés, como Ulises, es el ciudadano errante del mundo.


La gran cosecha del siglo XVIII al XX


Han ganado un premio Nobel de Literatura cuatro escritores, alto porcentaje también dentro de la estadística de los galardonados en lengua inglesa. Estos escritores son W.B.Yeats, George Bernard Shaw, Samuel Beckett y Seamus Heaney. Escriben en inglés, aunque para los expertos la irlandesa se distingue del resto de la literatura anglosajona en su legado celta, en sus raíces germinadas en la literatura gaélica medieval.
Campiña irlandesa
Es quizás por tener unas marcadas características propias, que la distinguen tanto de la literatura de Inglaterra, más curiosa esa abundancia de buenos escritores y que hayan sido de tanta influencia en el resto de las literaturas del mundo occidental. La “isla esmeralda”, como le llamaban los poetas románticos del XIX, se llenaba de buena literatura y se vaciaba de buenas gentes, que hambrientas (Hambruna Irlandesa de la Patata) debían emigrar, sobre todo a América.


Jonathan Swift, reserva del XVIII


El autor más conocido del dieciocho irlandés, J. Swift, nos ha dejado “Los viajes de Gulliver” (1726). Sus adaptaciones actuales para libros o películas infantiles han ocultado su gran carga satírica. Swift arremetía contra su sociedad y contra la condición humana. Quién no recuerda a esos seres sabios y bondadosos, los caballos que hablaban y dejaban en evidencia la miseria humana del viajero Gulliver. Aunque pasó prácticamente toda su vida en Inglaterra, Jonathan Swift nació en Irlanda y la fantasía de su obra entronca con la mitología céltica (enanos y gigantes).


William Butler Yeats, comienza los crianzas del XIX


Pero se interrelaciona más la obra de W. B. Yeats (1865-1939) con la literatura gaélica porque es el poeta del mítico mundo de los héroes celtas. Fue uno de los impulsores del “Renacimiento celta”, un movimiento que se oponía a la influencia monopolista de la cultura inglesa en la isla irlandesa. También fue el poeta de las praderas verdes de Irlanda, esas que John Ford rodó en El hombre tranquilo” (1952), con John Wayne, en la aldea de Innisfree y que él cantó en el poema titulado “The Lake Isle of Innisfree” (1922).