Origen del desfile militar, una historia de los desfiles militares

Un desfile militar en México. Fuente imagen

En la historia del ser humano existe una constante que son las guerras. Los ejércitos que ganaban las batallas es probable que desfilasen, de manera desordenada, por las calles de sus ciudades, para ser vitoreados por sus conciudadanos. Podemos deducir que el desfile militar proviene de las marchas triunfales que hacían las legiones romanas, atravesando los arcos del triunfo efímeros o permanentes que se instalaban en las puertas de la ciudad. Sin embargo, el origen del desfile militar está en la misma idiosincrasia de la manera de combatir que tenían los infantes. Los soldados de a pie se colocaban en líneas sucesivas, abarcando el mayor espacio posible y, casi siempre, ganaba la batalla el ejército que tuviera más "piezas de peón". El éxito en la guerra era cuestión demográfica.

Así, varias falanges (filas) dispuestas unas detrás de otras formaban un conjunto de hombres que había que coordinar. Gestionar, organizar, los pasos, los movimientos de esas líneas de ataque derivó en los desfiles militares, donde los tambores y otros instrumentos acompañaban a los vítores y cantos de ánimos para guerrear. Este acompañamiento sonoro acabaría por conformar la banda musical de los ejércitos, que suele desfilar abriendo la parada militar. Sería durante la formación de los 'ejércitos nacionales', entre los siglos XVIII y XIX, que el desfile militar se incorporase como parte del adiestramiento de los soldados. La marcialidad y la disciplina se podían trasmitir de la mejor manera con la práctica diaria del desfile.



Se considera, también, que el desfile militar sirve para la "alineación" de las personas bajo un colectivo donde impera el autoritarismo de la jerarquía militar y la exigencia de la máxima disciplina (obediencia). Desde luego, el desfile militar proporciona esas premisas, aunque también estimula la sensación de pertenecer a un ente superior, social y unido, un colectivo sentido (patria) por la mayoría de la sociedad. Por fortuna, cuando se consiguieron períodos más largos de paz, los desfiles militares se aplicaron al homenaje y celebración social, como manera de conmemorar alguna fecha (histórica) señalada como importante por el colectivo (país).

Mujeres militares norcoreanas haciendo Paso de la Oca

Entre los diversos tipos de desfile militar, destacan algunos que han pasado al imaginario colectivo de muchos países, como el célebre 'Paso de la Oca', popularizado por los soldados nazis durante la Segunda Guerra Mundial, pero que tiene un origen prusiano. Esta forma de desfilar tan marcial, con una pierna levantada muy alta, en 90º sobre la fijada en el suelo, proviene del profesional y disciplinado ejército prusiano, entre los siglos XVIII y XIX, cuando era primordial mantener en líneas perfectas a los soldados en el campo de batalla. Ese largo paso servía de sistema de alineación.

El prusiano fue uno de los primeros ejércitos modernos del mundo. Acabada la gloria y eficacia de los Tercios españoles a comienzos del XVIII, todos los militares miraban a Prusia y a su disciplinado y potente ejército. El paso de la oca (o ganso, en inglés: goose step) se popularizó, como decíamos, porque fue usado por los ejércitos fascistas en la Europa de entreguerras. Curiosamente, esta manera de desfilar siguió siendo del gusto de muchos ejércitos del mundo y el mismo Ejército Rojo, centenares de ocasiones, desfiló con el paso de la oca en la Plaza del Kremlin. Aún lo hace el ejército ruso. Aunque parece más del gusto de regímenes totalitarios, como Corea del Norte (donde, dicen, se hace ahora el mejor ‘Paso de la Oca’), existen países de todo signo político que lo usan. En América Latina destaca Chile, no fue por gusto del dictador Pinochet (que también) sino por ser su ejército de “origen” y formación prusiana.


El Paso de la Oca aún se hace en la Guardia del Kremlin







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